Quién soy
Mi camino de sanación
A los 12 años desarrollé ansiedad, insomnio y depresión, expresiones del sufrimiento que llevaba dentro. Un sufrimiento que necesitaba desesperadamente consuelo y escucha y que, al no llegar, acabó derivando en una anorexia nerviosa que duró 11 años. A lo largo de esos años sufrí mucho y busqué maneras de sanar en diferentes lugares. La terapia, que me ha acompañado desde los 18 años; el arte y la meditación. No le deseo a nadie que pase por lo que he pasado yo. Así que hace unos años me decidí a ayudar a otros a sufrir menos o por lo menos, a sentirse acompañados ante las dificultades de la vida. Ayudar a dar voz a lo silenciado, a dar refugio a lo desprotegido y a dar sentido a lo que aparentemente no lo tiene. Así que aquí estoy, con ganas de compartir lo mucho que he aprendido de la vida y también de mi recorrido profesional que te cuento a continuación.
La fascinación por la vida y el ser humano
Siempre me ha fascinado el ser humano y su funcionamiento. Desde esta pasión estudié biología en la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) y al acabar, cursé un máster de 2 años en neurociencia clínica en la Universidad de Ámsterdam (Holanda). Estos estudios me ayudaron a entender cómo funciona el ser humano a muchos niveles, descubriendo el increíble paralelismo que hay entre nuestros procesos psicoemocionales y físicos y los procesos naturales por los que pasan otros organismos. También hice una tesis sobre la relación entre el estrés, el cortisol y el bienestar declarado y aprendí la relación entre los sistemas inmune, nervioso y hormonal.
Años más tarde, decidí ampliar mis conocimientos para ayudar a otras personas a sufrir menos. Esto me llevó a la formación en terapia para el reprocesamiento del trauma en el Instituto Aleces (método Aleceia). Esta formación me permitió integrar mis conocimientos de neurociencia y biología con conocimientos de diferentes disciplinas terapéuticas: trabajo por partes (IFS), la teoría polivagal y teoría del apego, entre otras. El conjunto de estos estudios me ha permitido adquirir una sólida base del funcionamiento del cuerpo y la psique humanos.
El arte como complemento
Aparte de la ciencia, el arte es mi otra forma de vivir. Es como conecto con la profundidad de lo que soy. Es mi lugar seguro, donde puedo ser yo sin máscaras ni ataduras. En toda disciplina creativa se esconde, a mi modo de ver, una sabiduría especial que no nace de lo cognitivo, sino del cuerpo, lo emocional, lo sutil y sensible. El arte llega a lugares que a veces el diálogo no alcanza, lugares de nuestro interior que necesitan ser escuchados y sanados. Creo firmemente que el arte sana y lo uso como complemento al trabajo terapéutico con personas cuando creo que puede ser útil, sobre todo técnicas corporales.
La espiritualidad como vía de sanación
Medito desde los 18 años y a los 23 me uní a la práctica del maestro zen Thich Nhat Hanh, tras una visita a su monasterio en Francia (Plum Village), que visito cada año. A los 26 empecé a facilitar retiros de meditación según esta tradición, actividad que mantengo en la actualidad. En mi acompañamiento no hace falta que seas una persona espiritual, pero uso todo lo aprendido durante estos años sobre sostener desde la presencia, el anclaje al momento presente, el no juicio, el silencio y la escucha compasiva. Esta manera de acompañar ha resultado ser muy efectiva y nutritiva para las personas que la reciben y creo sinceramente que aporta una dimensión al proceso muy sanadora.
