Quién soy y cómo trabajo

Hay cosas en la vida que no controlamos. Vamos a tener experiencias preciosas, y también, experiencias duras y difíciles. Es una ley natural. Sin embargo, creo por propia experiencia, que se puede sufrir bien. Mi aspiración mediante este proyecto es ayudar a aliviar el sufrimiento de las personas que vienen a mí y darles herramientas para atravesar los momentos difíciles de la mejor manera posible. Es decir, atravesar el dolor con conciencia, apreciando lo bueno que trae y aprovechando para que nos ayude a sentirnos más vivos, empoderados, a sanar lo que hacía tanto que dolía y llevabamos muy adentro. Vivir con propósito y redirigir toda esa energia a nuestro crecimiento y plenitud. Poderlo enmarcar, darle sentido y abrir más el corazón a nosotros mismos y a los demás.
Sé, también por propia experiencia, que para ello, ayuda mucho tener espacios amables y amorosos donde poder compartir lo que nos ocurre. Personas que nos acompañen sin juicio, compasivamente, a mirar eso que duele, y no tenerle miedo. Mi aspiración es ser esa mano amable que te acompaña. Esa sonrisa que te da aliento cuando crees que ya no puedes más. Ese suelo sólido bajo tus pies cuando te fallan las piernas.
Te acompaño no como alguien experto en nada, pues yo misma sigo aprendiendo, sino desde mi propia búsqueda de sentido a mi sufrimiento y de todo lo que he aprendido a lo largo del camino. Porque en el fondo creo, sinceramente, que tu y yo nos parecemos mucho, porque tanto tu, como yo, somos humanos. Creo también, que tu tienes las respuestas a lo que necesitas, yo simplemente te ayudo a que te atrevas a conectar con ellas. Te ayudo a que escuches tu verdadera voz, la que sabe lo que has de hacer y lo que necesitas. Porque en el fondo, siempre lo sabemos. Pero a veces nos da demasiado miedo mirar. Para ayudarte me baso en varias cosas. Desde niña me ha fascinado la vida y sus procesos y me he sentido muy conectada a ella. A la vida y al arte, que para mi son una y la misma cosa. A comprender porque los seres humanos son como son y hacen lo que hacen. A encontrarle un sentido más profundo y amoroso a todo. Todo esto me ha llevado a desarrollar 3 caminos en paralelo: El arte, la espiritualidad y la ciencia.
La ciencia
Estudié el Grado de Biologia en la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) y al cabar, cursé un máster en Neurociencia Clínica en la Universidad de Ámsterdam (Holanda). Disfruté mucho ambas cosas, sobretodo el máster. Estos estudios me han ayudado a entender mejor como funciona el ser humano, haciendo paralelismo con procesos naturales y de otros orgánismos parecidos a nosotros. También estudié la teoria de sistemas; hice una tesis en la relación entre el estrés, el cortisol y el bienestar declarado y estudié cosas fascinantes como la relación entre el sistema inmune, nervioso y hormonal; todos los procesos cognitivos superiores (atención, memoria, pensamiento ejecutivo…) y su relación con el sistema límbico/emocional.
Años más tarde, decidí ampliar mi conocimiento haciendo una formación en terapia para el reprocesamiento del trauma del instituto Aleces (método Aleceia). Esta formación me permitió integrar mis conocimientos de neurociéncia con conocimientos de diferentes disciplinas terapéuticas: trabajo por partes (IFS) y teoria del self, la teoria polivagal, teoria del apego, trauma perinatal, somatic experiencing y mindfulness.
El conjunto de estos estudios me han permitido adquirir una sólida base del funcionamiento del cuerpo y la psique humanas, haciendo posible poder entender y acompañar los procesos personales que viven las personas que acompaño.
El arte
Como comentaba al principio, el arte es mi forma de vivir. Es como conecto con la profundidad de lo que soy. Es mi lugar seguro, donde puedo ser yo sin máscaras ni ataduras. Donde puedo jugar a ser y liberarme de lo que me pesa, me condiciona y me ata. Bailo desde los 4 años y he pasado por diferentes disciplinas: Ballet, urbano, danza africana, danza del vientre y finalmente Jazz. También canto y toco la guitarra, escribo poesia, historias y recientemente he retomado el teatro. En todas estas disciplinas creativas se esconde, a mi modo de ver, una sabiduría especial que no nace de lo cognitivo, sino del cuerpo, lo emocional, lo sutil y sensible. El arte llega a lugares que a veces el diálogo no alcanza, lugares de nuestro interior que necesitan ser escuchados y sanados. Creo firmemente que el arte sana y lo uso en el trabajo con personas cuando creo que puede ser útil.
La espiritualidad
Desde niña supe que algo superior guiaba mi vida. Algo con lo que podia entrar en contacto, recibir consuelo, sosten y escucha. Algunos lo llaman Dios, otros vida… Realmente no me importa mucho el nombre, tampoco si tu lo vives así, creo que no es necesario para que pueda acompañarte. Si quiero dejar claro que para mi hay una fuente de vida en nuestor interior a la que podemos recurrir constantemente. Yo la encontré en el cristianismo primero, y más tarde en el budismo y la meditación zen. Medito desde los 18 años y a los 23 me uní a la práctica del maestro zen Thich Nhat Hanh después de una visita a su monasterio en Francia (Plum Village), el cual visito cada año. La filosofia que él propone me enamoró. Me enamora su profundidad, belleza, delicadeza y sensibilidad con lo humano. A los 26 empecé a facilitar retiros de meditación segun esta tradición, actividad que mantengo en la actualidad. En mi acompañamiento uso todo lo aprendido durante estos años sobre la presencia, el anclaje al momento presente, el silencio y la escucha compasiva.
A parte de estos tres pilares, quiero acabar comentando que la vida ha sido mi mayor maestra y de ella he aprendido muchas cosas que me permiten comprender y acompañar. Me gustaría destacar la superación de un TCA que duró bastantes años, mi experiencia personal con la ansiedad y la depresión, mis 13 años de terapia y el aprendizaje que he ganado de todas las personas que se han cruzado en mi camino a quienes doy las gracias.